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Figuras intelectuales y obras

Immanuel Kant




Immanuel Kant
(1724 ~ 1804)

Siglo XVIII (la crisis de la sociedad aristocrática)

Campos de Conocimiento

Conceptos

Sobre su vida

Immanuel Kant (K√∂nigsberg, Prusia; 22 de abril de 1724-K√∂nigsberg, Prusia; 12 de febrero de 1804) fue un fil√≥sofo prusiano de la Ilustraci√≥n.[1]‚Äč[2]‚Äč[3]‚Äč[4]‚Äč Fue el primero y m√°s importante representante del criticismo y precursor del idealismo alem√°n. Es considerado como uno de los pensadores m√°s influyentes de la Europa moderna y de la filosof√≠a universal. Adem√°s es uno de los √ļltimos pensadores de la modernidad, anterior a la filosof√≠a contempor√°nea, cuyo origen suele situarse en 1831 tras la muerte de Hegel.[2]‚Äč[3]‚Äč[5]‚Äč Kant distingue tres preguntas filos√≥ficas[6]‚Äč[7]‚Äč a las que dedica sus obras capitales: ¬ę¬ŅQu√© puedo conocer?¬Ľ en la Cr√≠tica de la raz√≥n pura,[8]‚Äč calificada generalmente como un punto de inflexi√≥n en la historia de la filosof√≠a, en la que investiga la estructura misma de la raz√≥n; ¬ę¬ŅQu√© debo hacer?¬Ľ con la Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica (centrada en la √©tica) y La metaf√≠sica de las costumbres (con una parte acerca de la doctrina de la virtud y la otra centrada en la doctrina del derecho);[9]‚Äč y ¬ę¬ŅQu√© puedo esperar?¬Ľ en la Cr√≠tica del juicio (donde investiga acerca de la est√©tica y la teleolog√≠a). Estas tres preguntas pueden resumirse en una: ¬ę¬ŅQu√© es el hombre?¬Ľ[10]‚Äč Asimismo, Kant propuso que la metaf√≠sica tradicional se puede reinterpretar a trav√©s de la epistemolog√≠a, ya que podemos encarar problemas metaf√≠sicos cuando entendemos y relacionamos la fuente con los l√≠mites del conocimiento.[11]‚Äč Kant adelant√≥ importantes trabajos en los campos de la ciencia, el derecho, la epistemolog√≠a, la moral, la religi√≥n, la pol√≠tica y la historia habiendo logrado, inclusive, una s√≠ntesis entre el empirismo y el racionalismo.[2]‚Äč[3]‚Äč[12]‚Äč Aceptando que si bien todo nuestro conocimiento empieza con la experiencia, no todo procede de ella,[13]‚Äč dando a entender que la raz√≥n juega un papel importante. Kant argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida ser√≠an completamente subjetivos si no hubiesen sido subsumidos por la raz√≥n pura, y que usar la raz√≥n sin aplicarla a la experiencia, nos llevar√≠a inevitablemente a ilusiones te√≥ricas. En su doctrina del idealismo trascendental, Kant argument√≥ que el espacio y el tiempo son meras "formas de intuici√≥n" que estructuran toda experiencia y, por lo tanto, si bien las "cosas en s√≠ mismas" (¬ęno√ļmeno¬Ľ) existen y contribuyen a la experiencia, no obstante son distintas de los objetos de la experiencia (¬ęfen√≥meno¬Ľ).[14]‚Äč Kant traz√≥ un paralelo con la revoluci√≥n copernicana (¬ęgiro copernicano¬Ľ) en su propuesta de que los objetos de los sentidos deben ajustarse a nuestras formas espaciales y temporales de la intuici√≥n y que, en consecuencia, podemos tener un conocimiento a priori de los objetos de los sentidos.[15]‚Äč[16]‚Äč Kant sostiene que la raz√≥n pura forma ideas que no pueden probar su realidad, pero tienen usos pr√°cticos.[17]‚Äč Con respecto a la moral, la √©tica kantiana afirma que un sujeto racional se autoimpone una ley moral a priori que debe cumplir y que se deriva de la buena voluntad, a la que llam√≥ ¬ęimperativo categ√≥rico¬Ľ.[15]‚Äč Su pol√≠tica sigue su l√≠nea √©tica con una teor√≠a republicana de car√°cter liberal en la que el deber del Estado es garantizar las libertades de sus s√ļbditos.[18]‚Äč[19]‚Äč Con esto, Kant teoriz√≥ que la paz pod√≠a asegurarse mediante rep√ļblicas constitucionales y la cooperaci√≥n internacional a trav√©s del desarrollo del comercio, siendo, quiz√°s, la etapa culminante de la historia mundial.[20]‚Äč Kant tambi√©n critic√≥ los argumentos de la existencia de Dios pero reivindic√≥ los valores morales religiosos, reduciendo la religiosidad a la racionalidad y el cristianismo a la √©tica.[21]‚Äč Las ideas religiosas de Kant siguen siendo objeto de disputa, oscilando entre de√≠smo y te√≠smo.[22]‚Äč El pensamiento kantiano fue muy influyente en la Alemania de su tiempo, puesto que proyect√≥ la filosof√≠a m√°s all√° del debate entre el empirismo y el racionalismo. Fichte, Schelling, Hegel y Schopenhauer se vieron a s√≠ mismos expandiendo y complementando el sistema kantiano, de modo que con √©l justificaban el idealismo alem√°n. Hoy en d√≠a, Kant contin√ļa teniendo una gran influencia en la filosof√≠a anal√≠tica y continental.[1]‚Äč En el √°mbito cient√≠fico, Kant desarroll√≥ pensamientos f√≠sicos, geol√≥gicos y astron√≥micos. Formul√≥ correctamente la hip√≥tesis de que el sistema solar se form√≥ de una gran nebulosa.[2]‚Äč[4]‚Äč Immanuel Kant fue bautizado como Emanuel pero cambi√≥ su nombre a Immanuel tras aprender hebreo.[23]‚Äč Naci√≥ en 1724 en K√∂nigsberg (antiguamente Prusia, desde 1946 Kaliningrado, Rusia). Era el cuarto de nueve hermanos, de los cuales solo cinco alcanzaron la adolescencia. Pas√≥ toda su vida dentro o en los alrededores de su ciudad natal, la capital de Prusia Oriental en esa √©poca, sin viajar jam√°s m√°s all√° de 150 km de K√∂nigsberg.[24]‚Äč Su padre, Johann Georg Kant (1682-1746), era un artesano alem√°n de Memel, en aquel tiempo la ciudad m√°s al noreste de Prusia (ahora Klaipńóda, Lituania). Su madre era Anna Regina Reuter (1697-1737), nacida en N√ļremberg, hija de un fabricante alem√°n de sillas de montar. En su juventud, Kant fue un estudiante constante, aunque no espectacular. Creci√≥ en un hogar pietista que pon√≠a √©nfasis en una intensa devoci√≥n religiosa, la humildad personal y una interpretaci√≥n literal de la Biblia. Por consiguiente, Kant recibi√≥ una educaci√≥n severa que favorec√≠a la ense√Īanza del lat√≠n y la religi√≥n por encima de las matem√°ticas y las ciencias.[25]‚Äč Desde el principio de sus estudios, Kant mostr√≥ gran aplicaci√≥n en sus investigaciones. Primero fue enviado al Collegium Fridericianum y despu√©s se matricul√≥ en la Universidad de K√∂nigsberg en 1740, a la edad de 16 a√Īos.[26]‚Äč Estudi√≥ la filosof√≠a de Leibniz y Wolff con el profesor Martin Knutzen, un racionalista que tambi√©n estaba familiarizado con los desarrollos de la filosof√≠a y la ciencia brit√°nica y que introdujo a Kant en la nueva f√≠sica matem√°tica de Newton. Tambi√©n previno al joven alumno respecto del idealismo, visto negativamente por toda la filosof√≠a del siglo XVIII, e, incluso despu√©s de la creaci√≥n de la teor√≠a del idealismo trascendental, Kant refut√≥ el idealismo en la segunda edici√≥n de su obra principal: la Cr√≠tica de la raz√≥n pura. El infarto de su padre y su posterior muerte en 1746 interrumpieron sus estudios. Kant se convirti√≥ en un profesor particular en los peque√Īos pueblos alrededor de K√∂nigsberg, pero continu√≥ su investigaci√≥n acad√©mica. En 1749 public√≥ su primera obra filos√≥fica, Gedanken von der wahren Sch√§tzung der lebendigen Kr√§fte (Meditaciones sobre la verdadera estimaci√≥n de las fuerzas vivas). Kant public√≥ muchas m√°s obras sobre temas cient√≠ficos y lleg√≥ a ser profesor universitario en 1755. El tema de sus lecciones era la metaf√≠sica, la cual ense√Ī√≥ durante casi cuarenta a√Īos, incluso despu√©s de su ruptura con esta. El manual para el curso estaba escrito por Alexander Gottlieb Baumgarten, autor del t√©rmino ¬ęest√©tica¬Ľ en su sentido moderno. En Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels (Historia general de la naturaleza y teor√≠a del cielo, 1755), Kant dise√Ī√≥ la hip√≥tesis de la nebulosa protosolar, en donde dedujo correctamente que el sistema solar se form√≥ de una gran nube de gas, una nebulosa. De este modo intentaba explicar el orden del sistema solar, anteriormente visto por Newton como impuesto por Dios desde el comienzo. Kant en su libro tambi√©n dedujo correctamente que la V√≠a L√°ctea era un gran disco de estrellas, formada asimismo a partir de una nube giratoria. Adem√°s, sugiri√≥ la posibilidad de que otras nebulosas pod√≠an ser igualmente grandes discos de estrellas distantes, similares a la V√≠a L√°ctea, lo que dio origen a la denominaci√≥n de Universos Isla para las galaxias, t√©rmino en uso hasta bien entrado el siglo XX. Desde este momento, Kant se concentr√≥ en temas cada vez m√°s filos√≥ficos, aunque continuar√≠a escribiendo sobre las ciencias a lo largo de su vida. En los inicios de los a√Īos 1760, Kant concibi√≥ una serie de importantes obras de filosof√≠a: Die falsche Spitzfindigkeit der vier syllogistischen Figuren (La falsa sutileza de las cuatro figuras del silogismo), una obra sobre l√≥gica, publicada en 1762. Aparecieron dos libros m√°s al a√Īo siguiente: Versuch, den Begriff der negativen Gr√∂√üen in der Weltweisheit einzuf√ľhren (Ensayo para introducir el concepto de magnitudes negativas en la filosof√≠a) y Der einzig m√∂gliche Beweisgrund zu einer Demonstration des Daseins Gottes (El √ļnico fundamento posible de una demostraci√≥n de la existencia de Dios). En 1764, Kant escribi√≥ Beobachtungen √ľber das Gef√ľhl des Sch√∂nen und Erhabenen (Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime) y qued√≥ segundo tras Moses Mendelssohn en un concurso de la Academia de Berl√≠n con su Untersuchung √ľber die Deutlichkeit der Grunds√§tze der nat√ľrlichen Theologie und Moral (Sobre la nitidez de los principios de la teolog√≠a natural y de la moral). En 1770, a la edad de cuarenta y cinco a√Īos, Kant fue nombrado finalmente profesor de L√≥gica y Metaf√≠sica en la Universidad de K√∂nigsberg. Kant escribi√≥ su disertaci√≥n inaugural (De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis) en defensa de este nombramiento. Esta obra vio la aparici√≥n de muchos temas centrales de su obra madura, incluyendo la distinci√≥n entre las facultades del pensamiento intelectual y la receptividad sensible. Ignorar esta distinci√≥n significar√≠a cometer el error de la subrepci√≥n y, como dice en el √ļltimo cap√≠tulo de la disertaci√≥n, la metaf√≠sica tan solo progresar√° evitando dicho error. A la edad de cuarenta y seis a√Īos, Kant era un conocido erudito y un fil√≥sofo cada vez m√°s influyente. Se esperaba mucho de √©l. Como respuesta a una carta de su alumno Markus Herz, Kant lleg√≥ a reconocer que en la Disertaci√≥n inaugural no hab√≠a logrado dar cuenta de la relaci√≥n y conexi√≥n entre nuestras facultades intelectuales y sensibles. Tambi√©n reconoci√≥ que David Hume lo despert√≥ del ¬ęsue√Īo dogm√°tico¬Ľ (alrededor de 1770). Kant no public√≥ ning√ļn trabajo de filosof√≠a en los once a√Īos siguientes. En la "Introducci√≥n" a su Cr√≠tica de la raz√≥n pura da cuenta, con su met√°fora de la paloma, de que lo m√°s importante era fundamentar s√≥lidamente una nueva filosof√≠a limitando la imaginaci√≥n de sus alcances al genuino alcance de la raz√≥n: Kant dedic√≥ su d√©cada silenciosa a trabajar en una soluci√≥n para los problemas planteados. Aunque amante de la compa√Ī√≠a y la conversaci√≥n, Kant se aisl√≥, pese a los intentos de sus amigos de sacarlo de su aislamiento. En 1778, en respuesta a una de esas peticiones de un antiguo alumno, Kant escribi√≥: Cuando Kant sali√≥ de su silencio en 1781, el resultado fue la Cr√≠tica de la raz√≥n pura (Kritik der reinen Vernunft).[8]‚Äč Aunque hoy sea reconocida un√°nimemente como una de las m√°s importantes obras en la historia de la filosof√≠a, fue ignorada en el momento de su publicaci√≥n inicial. El libro era largo, m√°s de 800 p√°ginas en la edici√≥n original en alem√°n, y escrito en un estilo seco y acad√©mico. Fue objeto de pocas rese√Īas, las cuales, adem√°s, no conced√≠an importancia a la obra. Su densidad hac√≠a de ella un ¬ęhueso duro de roer¬Ľ, oscurecida por ¬ę...toda esta pesada telara√Īa¬Ľ, seg√ļn la describi√≥ Johann Gottfried Herder en una carta a Johann Georg Hamann.[32]‚Äč Esto contrasta intensamente con el elogio que Kant hab√≠a recibido por obras anteriores, como la citada memoria de 1764 y otros op√ļsculos que precedieron a la primera Cr√≠tica. Estos tratados bien recibidos y legibles incluyen uno sobre el terremoto de Lisboa, que fue tan popular que se vend√≠a por p√°ginas.[33]‚Äč Antes de su giro hacia la cr√≠tica, sus libros se vend√≠an bien, y para cuando public√≥ Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime en 1764, se hab√≠a convertido en un autor popular de cierto renombre.[34]‚Äč Kant se decepcion√≥ con la recepci√≥n de la primera Cr√≠tica. Reconociendo la necesidad de clarificar el tratado original, Kant escribi√≥ los Proleg√≥menos a toda metaf√≠sica futura (Prolegomena zu einer jeden k√ľnftigen Metaphysik, die als Wissenschaft wird auftreten k√∂nnen) en 1783, como un resumen de sus principales puntos de vista. Tambi√©n anim√≥ a su amigo Johann Schultz a publicar un breve comentario sobre la Cr√≠tica de la raz√≥n pura. La reputaci√≥n de Kant aument√≥ gradualmente durante la d√©cada de 1780, gracias a una serie de obras importantes: el ensayo Respuesta a la pregunta: ¬ŅQu√© es Ilustraci√≥n? (Beantwortung der Frage: Was ist Aufkl√§rung?) de 1784; la Fundamentaci√≥n de la metaf√≠sica de las costumbres (Grundlegung zur Metaphysik der Sitten), de 1785 (su primera obra sobre filosof√≠a moral), y Principios metaf√≠sicos de la ciencia natural (Metaphysische Anfangsgr√ľnde der Naturwissenschaft), de 1786. Pero el reconocimiento final de Kant lleg√≥ desde una fuente inesperada. En 1786, Karl Leonhard Reinhold comenz√≥ a publicar una serie de cartas p√ļblicas sobre la filosof√≠a kantiana. En estas cartas, Reinhold enmarcaba la filosof√≠a de Kant como una respuesta a la principal controversia intelectual de la √©poca: la disputa sobre el pante√≠smo. Friedrich Heinrich Jacobi hab√≠a acusado al recientemente fallecido Gotthold Ephraim Lessing (distinguido dramaturgo y ensayista filos√≥fico) de spinozismo. Esa acusaci√≥n, equivalente a la de ate√≠smo, fue desmentida rotundamente por Moses Mendelssohn, amigo de Lessing, y surgi√≥ una amarga disputa p√ļblica entre ellos. La controversia escal√≥ gradualmente hasta convertirse en un debate general sobre los valores de la Ilustraci√≥n y de la raz√≥n en s√≠ misma. Reinhold manten√≠a en sus cartas que la Cr√≠tica de la raz√≥n pura de Kant pod√≠a resolver esta disputa defendiendo la autoridad y los l√≠mites de la raz√≥n. Las cartas de Reinhold fueron ampliamente le√≠das e hicieron a Kant el fil√≥sofo m√°s famoso de su √©poca. Kant public√≥ una segunda edici√≥n de la Cr√≠tica de la raz√≥n pura en 1787, revisando en profundidad las primeras partes del libro. La mayor√≠a de sus posteriores obras se centraron en otras √°reas de la filosof√≠a. Continu√≥ desarrollando su filosof√≠a moral, especialmente en la Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica (Kritik der praktischen Vernunft, conocida como la segunda Cr√≠tica) de 1788 y la Metaf√≠sica de las costumbres (Metaphysik der Sitten) de 1797. La Cr√≠tica del juicio (Kritik der Urteilskraft, la tercera Cr√≠tica) de 1790 aplicaba el sistema kantiano a la est√©tica y la teleolog√≠a. Tambi√©n escribi√≥ varios ensayos algo populares sobre historia, religi√≥n, pol√≠tica y otros temas. Estas obras fueron bien recibidas por los contempor√°neos de Kant y confirmaron su posici√≥n preeminente en la filosof√≠a del siglo XVIII. Hab√≠a varias revistas dedicadas √ļnicamente a defender y criticar la filosof√≠a kantiana. Pero, a pesar de su √©xito, las tendencias filos√≥ficas se mov√≠an en otra direcci√≥n. Muchos de los disc√≠pulos m√°s importantes de Kant (incluyendo a Reinhold, Beck y Fichte) transformaron la posici√≥n kantiana en formas de idealismo cada vez m√°s radicales. Esto marc√≥ la aparici√≥n del Idealismo alem√°n. Kant se opuso a estos desarrollos y denunci√≥ p√ļblicamente a Fichte en una carta abierta[35]‚Äč en 1799. Fue uno de sus √ļltimos actos filos√≥ficos. Su salud hab√≠a venido empeorando desde hac√≠a mucho tiempo. Tuvo arteriosclerosis cerebral y en el invierno de 1803 ten√≠a dolores estomacales, p√©rdida de memoria y sue√Īo.[36]‚Äč Muri√≥ a las once de la noche del domingo 12 de febrero de 1804 en K√∂nigsberg, murmurando la palabra ¬ęGenug¬Ľ (¬ęsuficiente¬Ľ, ¬ębasta¬Ľ) antes de expirar.[37]‚Äč Su inacabada obra final, el fragmentario Opus postumum, fue (como su t√≠tulo sugiere) publicada p√≥stumamente. Su entierro fue un acontecimiento al que asistieron multitud de personas de todas las clases sociales.[38]‚Äč Algunos a√Īos despu√©s de su fallecimiento, en 1827, la Iglesia cat√≥lica incluy√≥ su Cr√≠tica de la raz√≥n pura en el √ćndice de Libros Prohibidos, continuando as√≠ en las sucesivas ediciones del Index.[39]‚ÄčDe 1879 a 1881 se recolect√≥ dinero para construir una capilla a modo de monumento. La tumba de Kant se encuentra fuera de la Catedral de K√∂nigsberg ‚ÄĒactual Kaliningrado‚ÄĒ en el r√≠o Pregolya y es uno de los pocos monumentos alemanes conservados por los sovi√©ticos despu√©s de que conquistaran y anexionaran la ciudad en 1945. La tumba original de Kant fue demolida por las bombas rusas a comienzos de aquel a√Īo. Una r√©plica de una estatua de Kant, ubicada en frente de la Universidad, fue donada por una entidad alemana en 1991. Los reci√©n casados llevan flores a la capilla, como hac√≠an antes para el monumento de Lenin. Cerca de la tumba se halla una placa con la siguiente inscripci√≥n en alem√°n y ruso, tomada de la ¬ęConclusi√≥n¬Ľ de Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica: ¬ęDos cosas me llenan la mente con un siempre renovado y acrecentado asombro y admiraci√≥n por mucho que continuamente reflexione sobre ellas: el firmamento estrellado sobre m√≠ y la ley moral dentro de m√≠¬Ľ. Han surgido una variedad de creencias populares con respecto a la vida de Kant. A menudo se sostiene, por ejemplo, que Kant madur√≥ tard√≠amente, que solo se convirti√≥ en un fil√≥sofo importante a sus cincuenta y tantos a√Īos, despu√©s de rechazar sus anteriores puntos de vista. Aunque es cierto que Kant escribi√≥ sus mejores obras relativamente tarde en su vida, existe una clara tendencia a infravalorar sus obras anteriores. Los estudios recientes sobre Kant han dedicado m√°s atenci√≥n a estos escritos ¬ęprecr√≠ticos¬Ľ y se ha reconocido una cierta continuidad con sus obras maduras. Muchos de los mitos comunes acerca de las peculiaridades personales de Kant se enumeran, explican y refutan en la introducci√≥n del traductor ingl√©s Goldthwait de las Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime.[40]‚Äč Se sostiene que Kant vivi√≥ una vida muy estricta y previsible, lo que lleva a la historia, a menudo repetida, de que sus vecinos pon√≠an los relojes en hora cuando daba sus paseos diarios.[41]‚Äč De nuevo, esto es cierto solo en parte. Mientras era joven, Kant fue una persona muy sociable y un apasionado de los convites durante la mayor parte de su vida. Era delicado, de baja estatura, apenas sali√≥ de su ciudad natal y nunca se cas√≥. Entre sus aficiones, le gustaba jugar al billar y las bebidas alcoh√≥licas, como el vino.[42]‚Äč Solo en una √©poca m√°s avanzada de su vida, la influencia de su amigo, el comerciante ingl√©s Joseph Green, hizo que Kant adoptara un estilo de vida m√°s regular.[43]‚Äč Hans Vaihinger fund√≥ en 1905 la Sociedad Kantiana en Halle, que fue desmantelada por los nazis pero reabierta en 1945. Hoy en d√≠a existen varias sociedades kantianas en distintos pa√≠ses del mundo, como los Estados Unidos.[42]‚Äč[44]‚Äč Immanuel Kant influenci√≥ a muchos fil√≥sofos, entre ellos: Fichte, Schelling, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger, Foucault, Jean-Fran√ßois Lyotard y Jacques Derrida. Kant desarroll√≥ como cient√≠fico en Historia general de la naturaleza y teor√≠a del cielo (Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels) sus ideas sobre la evoluci√≥n del sistema solar a partir de una nebulosa gaseosa (que anticipa la hip√≥tesis nebular de Pierre-Simon Laplace),[45]‚Äč el retraso de la rotaci√≥n de la Tierra por las mareas, el concepto de un Universo compuesto de galaxias, desempe√Īando as√≠ un papel importante en la configuraci√≥n de la visi√≥n de la Naturaleza como desarroll√°ndose de acuerdo con sus propios procesos.[2]‚Äč[4]‚Äč El naturalista y fil√≥sofo alem√°n Ernst Haeckel resume:El primer intento de explicar la constituci√≥n y el origen mec√°nico del mundo de una manera simple por 'leyes newtonianas', es decir, por leyes matem√°ticas y f√≠sicas, fue hecho por Immanuel Kant en la famosa obra de su juventud (1755), Historia general de la Tierra y Teor√≠a de los cielos. Desafortunadamente, este trabajo distinguido y audaz permaneci√≥ casi desconocido durante noventa a√Īos; s√≥lo fue desenterrado en 1845 por Alexander Humboldt en el primer volumen de su Cosmos.[46]‚Äč[47]‚ÄčEl f√≠sico irland√©s John Tyndall afirm√≥ que Kant extrajo esta idea de la noci√≥n del poeta romano Lucrecio en De rerum natura donde los √°tomos caen a trav√©s del espacio.[47]‚Äč[48]‚Äč Todo aquel que se ocupe de filosof√≠a moderna no puede dejar de lado a Kant; tal vez haya que decir lo mismo de todo aquel que se ocupe de filosof√≠a. Su obra es t√≠picamente alemana, muy elaborada y un tanto nebulosa. Encerrado en su gabinete, donde pas√≥ su larga vida de casi ochenta a√Īos, cuidaba poco el fil√≥sofo del mundo banal, aun cuando lo frecuentaba con placer. Vivi√≥ durante la √©poca de la Ilustraci√≥n, la cual describi√≥ de la siguiente forma: Encasillado en su subjetividad, a la manera de Descartes, da a sus teor√≠as una direcci√≥n muy distinta a la del fil√≥sofo franc√©s. Descartes se adentra en su yo, pero ha de encontrar el camino para elevarse a Dios, y a un tiempo, para dar ¬ęcertidumbre¬Ľ al mundo f√≠sico o de la res extensa. Kant, encerrado en un mundo fenom√©nico, ha de descalificar la posibilidad de contactar a las cosas en s√≠ mismas, sean las del mundo, la de Dios o del alma. La filosof√≠a de Kant no niega la existencia de Dios, ni un orden moral, ni la realidad pensable de un mundo f√≠sico. Lo que niega ‚ÄĒsalvo en lo moral‚ÄĒ es que la raz√≥n humana pueda trascender y llegar a esos entes en s√≠ mismos: sean el ¬ęmundo¬Ľ, ¬ęDios¬Ľ o el ¬ęalma¬Ľ. Kant intenta superar la cr√≠tica al fundamento epistemol√≥gico del principio de causalidad (y por lo tanto al saber cient√≠fico) que hab√≠a hecho David Hume, que no ten√≠a una respuesta satisfactoria hasta su √©poca, adem√°s de superar la metaf√≠sica dogm√°tica de los racionalistas. Kant parte de la conciencia, de las representaciones fenom√©nicas del yo, sean provenientes del mundo externo o interno. Se aboca, desde un principio, a la est√©tica trascendental. Kant entiende por sensaci√≥n el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto somos afectados por √©l. Se entiende que se prescinde por completo de la naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atenci√≥n al efecto que se produce en nosotros, en lo puramente subjetivo. La intuici√≥n emp√≠rica es una percepci√≥n cualquiera que refleja a un objeto, y as√≠ el conocimiento es considerado como un medio. La intuici√≥n emp√≠rica es la que se refiere a un objeto, pero por medio de la sensaci√≥n. El fen√≥meno es el objeto indeterminado de la intuici√≥n emp√≠rica. El √°rbol puede afectarnos y de √©l tenemos una representaci√≥n fenom√©nica. Nada podemos saber del √°rbol en s√≠. La realidad de la cosa, en ella misma, es un no√ļmeno no alcanzable. Kant sintetiza su pensamiento, y en general ¬ęel campo de la filosof√≠a en sentido cosmopolita¬Ľ, en tres preguntas: ¬ę¬ŅQu√© puedo conocer?¬Ľ, ¬ę¬ŅQu√© debo hacer?¬Ľ, ¬ę¬ŅQu√© puedo esperar?¬Ľ.[7]‚Äč A la primera interrogante, da su respuesta en el an√°lisis de la Cr√≠tica de la raz√≥n pura en torno de las posibilidades y l√≠mites del conocimiento humano. A la segunda, trata de dar respuesta la moral en la Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica. A la tercera trata de responder la religi√≥n en la Cr√≠tica del juicio.[6]‚Äč[11]‚Äč Estas tres preguntas pueden resumirse en una sola: ¬ę¬ŅQu√© es el hombre?¬Ľ[10]‚Äč Kant concluye su estudio epistemol√≥gico haciendo especial hincapi√© en la importancia del deber, que es donde reside la virtud de toda acci√≥n. Al hacer coincidir la m√°xima de cualquier acci√≥n con la ley pr√°ctica, el ser humano habr√° encontrado el principio objetivo y universal del obrar. En la Cr√≠tica de la raz√≥n pura, asumiendo los resultados del empirismo, afirma el valor primordial que se le da a la experiencia, en tanto esta permite presentar y conocer a los objetos desde la percepci√≥n sensible o intuici√≥n (Anschauung, que significa literalmente ¬ęmirando a¬Ľ).[51]‚Äč El conocimiento independiente de la experiencia se llama a priori y se distingue del emp√≠rico, que tiene fuentes a posteriori.[52]‚Äč La capacidad de recibir representaciones se llama sensibilidad, y es una receptividad, pues los objetos vienen dados por esta. La capacidad que tenemos de pensar y organizar los objetos de conocimiento dados por la sensibilidad se llama entendimiento, que pertenece a las categor√≠as a priori del sujeto cognoscente. Con esto, Kant hace una s√≠ntesis entre racionalismo y empirismo: Kant distingui√≥ entre proposiciones anal√≠ticas y sint√©ticas:[54]‚Äč Proposici√≥n anal√≠tica: una proposici√≥n cuyo concepto del predicado est√° contenido en el concepto del sujeto; por ejemplo, "Todos los solteros no est√°n casados" o "Todos los cuerpos ocupan espacio". Proposici√≥n sint√©tica: una proposici√≥n cuyo concepto del predicado no est√° contenido en el concepto del sujeto; por ejemplo, "Todos los solteros est√°n solos" o "Todos los cuerpos tienen peso". Una proposici√≥n anal√≠tica es verdadera por la naturaleza del significado de las palabras en la oraci√≥n; no necesitamos m√°s conocimiento que la comprensi√≥n del lenguaje para comprender esta proposici√≥n. Por otro lado, una declaraci√≥n sint√©tica es aquella que nos dice algo sobre el mundo. La verdad o falsedad de los enunciados sint√©ticos se deriva de algo fuera de su contenido ling√ľ√≠stico. En este caso, el peso no es un predicado necesario del cuerpo; hasta que se nos dice la pesadez del cuerpo, no sabemos que tiene peso. En este caso, se requiere la experiencia del cuerpo antes de que se aclare su pesadez. Antes de la primera cr√≠tica de Kant, los empiristas (como Hume) y los racionalistas (como Leibniz) asum√≠an que todos los enunciados sint√©ticos requer√≠an experiencia para ser conocidos. Kant refuta este supuesto afirmando que las matem√°ticas elementales, como la aritm√©tica, son sint√©ticas a priori, en el sentido de que sus afirmaciones proporcionan nuevos conocimientos no derivados de la experiencia. Por ejemplo, en el c√°lculo "5 + 7 = 12" no hay nada en los n√ļmeros 5 y 7 por el cual se pueda inferir el n√ļmero 12.[55]‚Äč Por lo tanto, "5 + 7" o "12" no son anal√≠ticos porque su referencia es la misma pero su sentido no lo es: el enunciado "5 + 7 = 12" nos dice algo nuevo sobre el mundo. Es evidente por s√≠ mismo, e innegablemente a priori, pero al mismo tiempo es sint√©tico. As√≠, Kant argument√≥ que una proposici√≥n puede ser sint√©tica y a priori. Esto se convierte en parte de su argumento general a favor del idealismo trascendental. Es decir, sostiene que la posibilidad de la experiencia depende de ciertas condiciones necesarias - que √©l llama formas a priori - y que estas condiciones estructuran y son verdaderas del mundo de la experiencia. Las intuiciones que se refieren a un objeto dado por las sensaciones, se llaman intuiciones emp√≠ricas, y el objeto sensible constituido por la sensaci√≥n y las formas puras a priori de espacio y tiempo impresas por el hombre, se llama fen√≥meno (t√©rmino de origen griego que significa ¬ęaquello que aparece¬Ľ). Asimismo, a las representaciones en las que no se encuentra nada perteneciente a la sensaci√≥n, se las llama puras. Se sigue que la ciencia de la sensibilidad es llamada est√©tica trascendental, que forma parte de la Doctrina Trascendental de los Elementos en la Cr√≠tica de la raz√≥n pura. El empleo del t√©rmino ¬ęest√©tica¬Ľ en Kant difiere del uso que hizo Alexander Gottlieb Baumgarten del mismo t√©rmino, en cuanto ciencia de lo bello. El uso de Kant es en realidad m√°s fiel a la etimolog√≠a (őĪőĻŌÉőłő∑ŌĄőĻőļőģ, aisthetike, viene de őĪŠľīŌÉőłő∑ŌÉőĻŌā, aisthesis, que significa 'sensaci√≥n, sensibilidad') pero el de Baumgarten tuvo mejor fortuna. La est√©tica trascendental muestra que, a pesar de la naturaleza receptiva de la sensibilidad, existen en ella unas condiciones a priori que nos permiten conocer, mediante el entendimiento, los objetos dados por el sentido externo (intuici√≥n). Estas condiciones son el espacio y el tiempo. Para que las sensaciones sean referidas a objetos externos, o alguna cosa que ocupe un lugar distinto del nuestro, y, asimismo, para poder entender los objetos como exteriores los unos a los otros, como situados en lugares diversos, es necesario que tengamos ¬ęantes¬Ľ la representaci√≥n del espacio, que servir√° de base a las intuiciones. De lo que se infiere que la representaci√≥n del espacio no puede derivar de la relaci√≥n de los fen√≥menos ofrecidos por la experiencia. Todo lo contrario: es absolutamente necesario dar por sentado de manera a priori esta representaci√≥n de espacio como dada para que la experiencia fenom√©nica sea posible. El espacio, argumenta Kant, no puede ser un concepto del entendimiento, puesto que los conceptos emp√≠ricos se elaboran sobre los objetos ya intuidos de forma sensible en el espacio y el tiempo; el espacio, como intuici√≥n, es anterior a cualquier intuici√≥n de objeto, anterior a cualquier experiencia; por eso, dice Kant, es una intuici√≥n pura. La representaci√≥n del espacio no es un producto de la experiencia; es una condici√≥n de posibilidad necesaria que sirve de base a todas las intuiciones externas. El espacio es la condici√≥n de posibilidad de existencia de todos los fen√≥menos.[56]‚Äč Es importante comprender que el espacio es la forma en la cual todos los fen√≥menos externos se dan, o dicho de otro modo, en el espacio se da la intuici√≥n sensible. De lo anterior se sigue que el espacio tendr√° una doble cualidad: en tanto condici√≥n formal en la que se dan los fen√≥menos, el espacio posee una idealidad trascendental en la cual se prescinde de la sensibilidad, y una realidad emp√≠rica en la cual se validan objetivamente los fen√≥menos intuidos. Por su lado, el tiempo es tambi√©n una forma pura de la intuici√≥n sensible y es presupuesto desde el sujeto cognoscente (de manera a priori). El tiempo es una condici√≥n formal a priori de todos los fen√≥menos y posee validez objetiva en relaci√≥n solo con los fen√≥menos. El tiempo, al igual que el espacio, tampoco es un concepto discursivo, sino una forma pura de la intuici√≥n sensible. Pero en este caso, el tiempo es adem√°s la forma del sentido interno. Kant se refiere a la capacidad que los sujetos tienen de intuirse a s√≠ mismos, en la ¬ęapercepci√≥n¬Ľ, es decir, la percepci√≥n de la propia identidad emp√≠rica, en una sucesi√≥n de momentos, que constituyen el tiempo. El espacio da validez objetiva a los fen√≥menos en tanto estos existen en la sensibilidad (sentido externo) que pone con relaci√≥n al sujeto con el objeto que es percibido como fuera. El tiempo da validez objetiva a los fen√≥menos en tanto que estos son percibidos no solo en el espacio exterior, sino desde la apercepci√≥n que se percibe a s√≠ misma y en relaci√≥n con su experiencia externa seg√ļn un antes y un despu√©s, es decir, en un momento de esa intuici√≥n pura que es el tiempo. Se sigue de lo anterior que es posible pensar objetos que no est√©n dados en el espacio, pero no es posible pensar objetos que no est√©n dados en el tiempo. El tiempo es, en consecuencia, la forma de la intuici√≥n pura de la sensibilidad interna y tiene en s√≠ mismo realidad subjetiva en tanto permite al sujeto pensarse a s√≠ mismo como objeto en el tiempo. Finalmente, el tiempo es asimismo forma de la intuici√≥n externa en la cual devienen todos los fen√≥menos intuidos en un espacio determinado. De lo anterior deduce Kant que es imposible que los fen√≥menos existan por s√≠ mismos, pues toda la realidad emp√≠rica se valida como algo real en tanto es intuida por el sujeto. En consecuencia, espacio y tiempo, al ser formas puras de la intuici√≥n sensible, son tambi√©n condiciones inherentes al sujeto que intuye y sin estas al sujeto se le har√≠a imposible recibir representaciones. Es as√≠ como la est√©tica trascendental constituye el primer estadio de conocimiento del sujeto, y que tiene directa relaci√≥n con la percepci√≥n sensible de objetos de la experiencia. Cuando proyectamos hacia el exterior lo que denominamos extensi√≥n, estamos aplicando o sobreponiendo a los datos sensibles algo que no viene dado por ellos, algo puramente subjetivo, una forma, una condici√≥n previa de nuestra sensibilidad. Todo lo que llamamos corporal no va m√°s all√° de la representaci√≥n interna, aunque lo consideremos como externo. En la primera edici√≥n de la Cr√≠tica de la raz√≥n pura Kant dice:¬ęEl concepto trascendental de los fen√≥menos en el espacio es una advertencia cr√≠tica de que en general nada de lo percibido en el espacio es una cosa en s√≠, que el espacio es adem√°s una forma de las cosas; los objetos en s√≠ nos son completamente desconocidos y lo que llamamos cosas exteriores no son m√°s que representaciones de nuestra sensibilidad¬Ľ.[57]‚ÄčPodemos resumir la est√©tica trascendental de la siguiente forma: Que son las impresiones (elemento material del conocimiento) las que ponen en marcha la mente humana. Que las impresiones son condici√≥n necesaria, pero no suficiente, para que se produzca el conocimiento sensible, o sea, para que podamos ver, o√≠r, tocar... Hace falta algo m√°s. Ese algo m√°s que falta es aportado por el sujeto que conoce, por dos formas a priori de la sensibilidad: el espacio y el tiempo; con lo que cualquier acceso a las cosas en s√≠ mismas ser√≠a en principio imposible para una mente receptivamente sensible como es la humana. Lo en-s√≠ hay que suponer que existe, independientemente de que un sujeto lo conozca o no. Adem√°s, es causa de las impresiones que afectan nuestra sensibilidad, pero cualquier afirmaci√≥n sobre ellas carece de sentido. Cuando, gracias al espacio y al tiempo ordenamos las impresiones, se produce la representaci√≥n sensible o intuici√≥n, es decir, podemos ver, o√≠r, tocar... Se ha realizado entonces la s√≠ntesis de aprehensi√≥n. De esto extrae Kant dos conclusiones adicionales: Existe un l√≠mite, una demarcaci√≥n clara entre lo que puede ser conocido de un modo objetivo y lo que no puede serlo, es decir, una demarcaci√≥n clara entre ciencia y metaf√≠sica. Ese l√≠mite es la experiencia. Los matem√°ticos ‚ÄĒp. ej. en geometr√≠a‚ÄĒ pueden llegar a establecer verdades a priori sobre el espacio y aplicar esas verdades al mundo f√≠sico en la medida en que su ciencia tiene como objeto un espacio que es a priori. La sensibilidad es receptiva, aunque no quiere decir esto que sea pasiva, pues presupone la actividad corporal. El entendimiento es tambi√©n activo y su funci√≥n es la de producir (hervorbringen) los conceptos. En este sentido, como ha mostrado Eugenio Moya, la mente humana se comporta como cualquier ente vivo.[58]‚Äč En efecto, de igual manera que estos organizan y se autoorganizan a s√≠ mismos a partir de las diferentes materias que les serv√≠an de alimento, de respiraci√≥n, etc.; es decir, son autopoy√©ticos. La mente tiene la capacidad para hacer emerger desde s√≠ misma (selbstgeb√§ren), determinadas formas cognitivas a priori que organizan el material m√ļltiple que le proporcionan los sentidos. Adem√°s de espacio y tiempo como formas puras de la sensibilidad, el hombre dispone de otros conceptos a priori. Lo a priori del entendimiento hay que concebirlo as√≠, m√°s que un conocimiento sustantivo, como una capacidad de producir conocimientos ajustando a ciertas reglas los materiales de la experiencia. Ahora bien, en la medida en que solo podemos aprender a partir de esas reglas, no podemos decir que todo conocimiento deba justificarse a partir de aquellos materiales. Kant denomin√≥ a estos conceptos "categor√≠as" como funciones del entendimiento, tema que se aborda en la ¬ęAnal√≠tica trascendental¬Ľ.[51]‚Äč Cada categor√≠a se asocia con una impresi√≥n sensorial que Kant denomina "esquema".[59]‚Äč Kant deriva doce categor√≠as a patir de las distintas formas de silogismos que a su vez agrup√≥ en cuatro series de tres:[51]‚Äč Recapitulando:[60]‚Äč El origen de todos nuestros conocimientos est√° en los sentidos. El espacio es la forma que aportamos para las representaciones externas. El tiempo es la forma pura que previamente aportamos tanto para lo externo como para lo interno. Aparte de estas formas puras, la raz√≥n humana dispone de la facultad del entendimiento, conformadora espont√°nea con su bagaje de categor√≠as. Las intuiciones sensibles por s√≠ mismas y solas no engendran conocimiento: son ciegas. Las intuiciones sensibles constituyen materia de conocimiento en tanto se someten a la conceptualizaci√≥n del entendimiento. Y a partir de all√≠ opera nuestro aparato discursivo. Parte de la Cr√≠tica de la raz√≥n pura que estudia la Raz√≥n para comprender su funcionamiento y estructura. Recibe el nombre de ¬ędial√©ctica¬Ľ porque trata tambi√©n los argumentos dial√©cticos generados por el uso puro de la raz√≥n en su af√°n por captar lo incondicionado, uso hiperf√≠sico, dice Kant. La dial√©ctica trascendental contiene un Libro primero, denominado ¬ęLos conceptos de la raz√≥n pura¬Ľ, donde establece el sistema de las ideas trascendentales y los tres conceptos puros de la Raz√≥n, siendo estos el alma, el mundo y Dios. La raz√≥n humana tiene en el conjunto de categor√≠as su fuerza para concebir los objetos, pero siempre que haya un aflujo de fen√≥menos sobre los cuales ellas puedan actuar. Cuando tal cosa no ocurre, en el caso de los objetos denominados ¬ęmetaf√≠sicos¬Ľ, como Dios, el alma, el mundo, tal funci√≥n del entendimiento deriva sin mucho sentido y cae en las llamadas antinomias, en que tanto puede demostrarse como verdadera una posici√≥n como la contraria (por ejemplo: "el mundo es finito en el tiempo y espacio" y "el mundo es infinito en el tiempo y espacio").[51]‚Äč Estas ideas producen la ilusi√≥n de que tenemos un conocimiento a priori de dichos objetos trascendentes.[61]‚Äč Sin embargo, Kant intenta demostrar que estas ideas ilusorias tienen un uso pr√°ctico y positivo a la que llama metaf√≠sica de la moral.[62]‚Äč Esta forma parte de la filosof√≠a pr√°ctica, que se ocupa de las cosas en s√≠ mismas y se usa "para construir la idea de un mundo moral (reino de fines) y transformar el mundo natural en el bien supremo", mientras que la filosof√≠a te√≥rica se ocupa de las apariencias, categor√≠as y formas de conocer para construir un mundo natural.[63]‚Äč El uso pr√°ctico de la raz√≥n se desarrolla brevemente al final de la Cr√≠tica de la raz√≥n pura y, con m√°s extensi√≥n, en la Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica (1786).[17]‚Äč La √©tica kantiana est√° contenida en lo que se ha denominado como sus tres obras √©ticas: Fundamentaci√≥n de la Metaf√≠sica de las costumbres, Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica y Metaf√≠sica de las costumbres. Adem√°s de estas tres obras capitales, para entender el pensamiento √©tico kantiano, debemos mencionar sus Lecciones de √Čtica, fruto de la recopilaci√≥n de los apuntes que sus alumnos realizaron durante la √©poca de 1775 a 1781. Kant se caracteriz√≥ por la b√ļsqueda de una √©tica o principios con el car√°cter de universalidad que posee la ciencia. Para la consecuci√≥n de dichos principios Kant separ√≥ las √©ticas en: √©ticas formales (√©tica de Kant) y √©ticas emp√≠ricas o materiales (todas las anteriores a √©l, que se encuentran orientadas a fines y bienes, como las de Arist√≥teles o Tom√°s de Aquino). Kant rechaz√≥ estas √ļltimas √©ticas al no poder formular leyes y juicios morales universales, por lo que opt√≥ por formar ¬ęuna metaf√≠sica de la moral completamente aislada, que no est√© mezclada con ninguna teolog√≠a, f√≠sica o hiperf√≠sica¬Ľ.[17]‚Äč La √©tica kantiana no tiene fines y se centra en c√≥mo debemos actuar.[65]‚Äč En el conjunto de sus escritos, Kant construy√≥ las bases para una ley √©tica a partir del concepto del ¬ędeber¬Ľ.[66]‚Äč En el plano √©tico, el deber no se impone desde su exterior a posteriori, sino que se postula a priori mediante la raz√≥n.[20]‚Äč Debido a su √©nfasis en el deber, la √©tica kantiana se considera una √©tica deontol√≥gica (deon - proviene del griego para "deber" u "obligaci√≥n").[15]‚Äč El sentido de la vida es, pues, vivir conforme a una correcta conducta moral "para que la conciencia no nos reproche nada, nos satisfaga y tranquilice".[67]‚Äč Para entender la √©tica kantiana tambi√©n es preciso exponer aquellas ideas que Kant postula como necesarias para la existencia de una √©tica pura y sacrosanta, tales como son la idea de Dios y la de inmortalidad del alma como postulados de la raz√≥n pr√°ctica en tanto que, igual que el resto, no puede ser conocido mediante lo que el fil√≥sofo de K√∂nisberg llama "raz√≥n especulativa" (o "pura").[65]‚Äč As√≠, aquel primer postulado es necesario para obrar de un modo puro y desinteresado con respecto a ley moral; esto es, para actuar por mor del deber, interioriz√°ndolo y acogi√©ndolo como propio de tal modo que nuestra entera moral quede adecuada a √©l. La excelencia moral es noum√©nica y puede no tener relaci√≥n alguna con la felicidad. Solo una Causa Suprema puede efectuar una uni√≥n entre la virtud y la felicidad.[68]‚Äč Y es que, seg√ļn Kant, sin la existencia de un Dios vigilante (que no ha de existir necesariamente) ser√≠a imposible que nos adecu√°semos moralmente al perfecto y universal imperativo kantiano. ¬ęLa ley no ha de ser indulgente, sino que ha de mostrar la m√°xima pureza y santidad; a causa de nuestra debilidad hemos de esperar la asistencia divina, con el fin de que consigamos cumplir la ley moral y se supla la pureza de que adolecen nuestras acciones¬Ľ.[69]‚Äč ¬ęEn la moralidad se dan las intuiciones m√°s puras, pero estas se perder√≠an de no existir un Ser que pudiera percibirlas [...] ¬ŅPues, cu√°l ser√≠a la raz√≥n de albergar intenciones puras que, a excepci√≥n de Dios, nadie puede percibir?¬Ľ.[69]‚Äč A pesar de esto, no hemos de interpretar que Dios constituye una suerte de "vis obligandi", sino m√°s bien un "summum bonum" garante de la moralidad, pues ¬ęresulta asimismo imposible encaminarse hacia la moralidad sin creer en un Dios¬Ľ.[69]‚Äč Del mismo modo, la idea de inmortalidad, lejos de ser una idea de la raz√≥n pura, es una presunci√≥n que ha de ser tomada como verdadera en tanto en cuanto debemos actuar como si nuestras acciones se proyectasen ad infinitum, esto es, como si hubi√©semos de actuar del modo en el que actuamos para toda la eternidad. Otro postulado de la raz√≥n pr√°ctica es el postulado de la libertad, en la que Kant prescinde de su significaci√≥n trascendental en aras de los intereses pr√°cticos.[62]‚Äč Para Kant, el "deber implica poder"[70]‚Äč y la idea de la libertad "debe pensarse como independiente de todo lo emp√≠rico y en consecuencia de toda la naturaleza", lo que nos lleva, pues, a considerarnos artificialmente como seres libres a pesar de que no lo somos. A este respecto dir√° Kant: Entonces, para Kant la ¬ęvoluntad libre y la voluntad sometida a leyes morales son una y la misma cosa¬Ľ,[72]‚Äč puesto que la voluntad libre o pr√°ctica es capaz de saber qu√© es provechoso mediante la raz√≥n. De esta afirmaci√≥n se expresa el concepto de autonom√≠a de Kant,[73]‚Äč la cual dicta leyes objetivas de la libertad y que establecen lo que debe suceder, aunque nunca suceda (a diferencia de las leyes de la naturaleza, que tratan sobre lo que sucede).[74]‚Äč Hegel tom√≥ la idea de libertad de Kant como "comprensi√≥n de la necesidad" (die Einsicht in die Notwendigheit) donde el reconocimiento de leyes naturales y en la posibilidad, as√≠ dada, de hacerlas obrar seg√ļn un plan para determinados fines.[75]‚Äč Kant comenz√≥ su teor√≠a √©tica argumentando que la √ļnica virtud que puede ser incondicionalmente buena es una buena voluntad. Sostiene que solo los actos realizados por deber tienen valor moral. Esto no quiere decir que los actos realizados solamente en conformidad con el deber sean despreciables (estos todav√≠a merecen aprobaci√≥n y apoyo), pero las acciones que se realizan por deber poseen una consideraci√≥n especial.[77]‚Äč Kant deseaba ir m√°s all√° de la concepci√≥n de la moral como deberes externamente impuestos y presentar una √©tica de autonom√≠a, donde los agentes racionales reconocen libremente las exigencias que la raz√≥n les hace.[78]‚Äč Este nuevo planteamiento acerca de la √©tica provoca importantes replanteamientos de la √©tica a partir de Kant. En la filosof√≠a pr√°ctica, "usamos la ley moral para construir la idea de un mundo moral (reino de fines) y transformar el mundo natural en el bien supremo".[2]‚Äč La raz√≥n te√≥rica formula juicios frente a la raz√≥n pr√°ctica, que formula imperativos. Estos ser√°n los pilares en los que se fundamenta la √©tica formal kantiana. La √©tica debe ser universal y, por tanto, vac√≠a de contenido emp√≠rico, pues de la experiencia no se pueden extraer deberes universales, sino solo planteamientos prudenciales condicionados por la experiencia sensible. Debe, por lo mismo, ser a priori, es decir, anterior a la experiencia y aut√≥noma, esto es, que la ley le viene dada desde dentro del propio individuo y no desde fuera. Al estar la ley moral basada en la raz√≥n, esta es igual para todos los agentes racionales, siendo irracional actuar contrariamente a ella.[15]‚Äč Los imperativos de esta ley deben ser categ√≥ricos (que son del tipo ¬ęDebes hacer B¬Ľ) y no hipot√©ticos (que son del tipo ¬ęSi quieres A, haz B¬Ľ). El imperativo categ√≥rico tiene las siguientes formulaciones:[79]‚Äč[80]‚Äč ¬ęObra s√≥lo seg√ļn aquella m√°xima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal¬Ľ (f√≥rmula de la ley universal).[81]‚Äč ¬ęObra como si la m√°xima de tu acci√≥n debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza¬Ľ (f√≥rmula de la ley de la naturaleza).[81]‚Äč ¬ęObra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio¬Ľ (f√≥rmula de la humanidad).[82]‚Äč ¬ęObra por m√°ximas de un miembro legislador universal en un posible reino de los fines¬Ľ (f√≥rmula del reino de los fines).[83]‚Äč Kant aplica el imperativo categ√≥rico a varios ejemplos de acciones (como la falsa promesa o la caridad), de las cuales concluye que surgen dos tipos de deberes que diferenci√≥ entre perfectos e imperfectos. Los primeros est√°n acuerdo con la ley moral y son absolutos (por ejemplo, existe un deber de decir la verdad, por lo que nunca debemos mentir, aun por motivos piadosos),[84]‚Äč mientras que los √ļltimos permiten flexibilidad (por ejemplo, la caridad es deseable en ciertas ocasiones, pero no estamos obligados a ser completamente caritativos en todo momento). A pesar de todo, no conviene entender el imperativo categ√≥rico kantiano como un imperativo formulado de tal forma que no podamos esperar obtener algo a cambio por su cumplimiento (aunque sea de forma indirecta); es decir, la felicidad, como fundamento de la mayor√≠a de las morales desarrolladas hasta el momento, es algo que se persigue. Sin embargo, en la √©tica kantiana la felicidad no se persigue directamente, pero s√≠ es algo que nos "cabe esperar". La felicidad, por tanto, es algo que se consigue no porque se busque (pues, como trata de demostrar Kant, todas las morales que hasta el momento han tratado de encontrarla solo han dado lugar a formulaciones subjetivas que dependen totalmente del individuo), sino porque se es digno de ella. La moral no debe ense√Īar c√≥mo hallar la felicidad, sino c√≥mo hacerse uno digno de ella. Esto es lo que Roberto R. Aramayo llama "imperativo elpidol√≥gico" (que proviene de la palabra griega ŠľźőĽŌÄőĮŌā (elp√≠s), nombre de la diosa de la esperanza).[85]‚Äč Esa suerte de autosatisfacci√≥n que sentimos cuando obramos moralmente (dir√° Kant) es la mayor y m√°s pura felicidad en tanto que es objetiva y universal. Kant escribi√≥ su filosof√≠a social y pol√≠tica para defender la Ilustraci√≥n en general y la idea de libertad en particular.[18]‚Äč El pensamiento pol√≠tico de Kant sigue su l√≠nea √©tica y se puede resumir en un gobierno republicano de organizaci√≥n internacional.[87]‚Äč En t√©rminos m√°s caracter√≠sticamente kantianos, es la doctrina del Estado basada en la ley (Rechtsstaat) y de la paz eterna. De hecho, en cada una de estas formulaciones, ambos t√©rminos expresan la misma idea: la de constituci√≥n legal o la de "paz a trav√©s de la ley". La filosof√≠a pol√≠tica de Kant, al ser esencialmente una doctrina jur√≠dica, rechaza por definici√≥n la oposici√≥n entre la educaci√≥n moral y el juego de las pasiones como fundamentos alternativos de la vida social. El Estado se define como la uni√≥n de hombres bajo la ley. El Estado est√° constituido por leyes que son necesarias a priori porque emanan del concepto mismo de derecho. Un r√©gimen no puede ser juzgado con otros criterios ni se le pueden asignar otras funciones que las propias del orden l√≠cito como tal.[88]‚Äč Kant segu√≠a la visi√≥n pesimista de Thomas Hobbes de la naturaleza humana en la pol√≠tica.[89]‚Äč Por ello, Kant describe que la organizaci√≥n adecuada del Estado debe ser tal que un pueblo de seres racionales, aun siendo moralmente malos, quedan obligados a ser buenos ciudadanos.[90]‚Äč[91]‚Äč En 1793, Immanuel Kant escribi√≥ en un ensayo titulado Sobre el dicho: esto puede ser correcto en la teor√≠a pero no vale para la pr√°ctica, m√°s conocido brevemente como Teor√≠a y pr√°ctica, donde examina la teor√≠a y la pr√°ctica de la pol√≠tica, adem√°s de la legitimidad del gobierno. Kant reflexiona sobre lo que suceder√≠a en una sociedad en que la gente viviera en "estado de naturaleza", libre para seguir sus impulsos, y ve que el problema principal es un conflicto de intereses. El estado de naturaleza es la receta de la anarqu√≠a, en la que no es posible arreglar los conflictos pac√≠ficamente.[93]‚Äč La posici√≥n de Kant "se enmarcaba tanto en la ley natural como en el contrato social",[94]‚Äč que dice que el pueblo firma un "contrato original" con el Estado a cambio de su protecci√≥n. Este contrato "no es un acontecimiento hist√≥rico pero s√≥lo una idea de raz√≥n, es decir, es un concepto generado por la propia raz√≥n [...] para guiar el pensamiento emp√≠rico o la acci√≥n".[94]‚Äč A diferencia de Thomas Hobbes y John Locke, que "basan sus argumentos en el beneficio individual para cada parte del contrato"; Kant se basa en el derecho mismo.[94]‚Äč Este hipot√©tico contrato social "es la fuente de nuestra obligaci√≥n moral de obedecer a nuestro gobierno".[95]‚Äč Kant afirma que los gobiernos deben recordar que gobiernan √ļnicamente por el consentimiento del pueblo entero y no de una parte de √©l.[93]‚Äč La idea de Kant hace de gu√≠a de comportamiento del ciudadano y tambi√©n del gobierno, ya que a√Īade que si un gobierno aprueba una ley que t√ļ consideras mala, sigue siendo un deber moral obedecerla. Es posible creer que no sea correcto pagar impuestos para financiar una guerra, pero no se debe dejar de pagar aunque creas que la guerra es injusta o innecesaria "porque siempre queda la posibilidad de que esa guerra sea inevitable y el impuesto imprescindible".[96]‚Äč La voluntad humana es y debe ser absolutamente independiente. La libertad consiste en no estar atados por ninguna ley, sino como dec√≠a Jean-Jacques Rousseau: "La libertad es la obediencia a la ley que uno mismo se ha trazado".[97]‚Äč En La paz perpetua, Kant que entiende ‚Äúla pol√≠tica como aplicaci√≥n del derecho y la moral‚ÄĚ.[99]‚Äč La conexi√≥n entre leyes morales y las leyes estatales es directa: la legitimidad de una y de las otras reside en que se basan en los deseos racionales del pueblo; el contrato social se fundamenta en una coalici√≥n de voluntades individuales de toda la naci√≥n. Las leyes estatales deben ser ni m√°s ni menos que la voluntad del pueblo; as√≠ pues, si se acepta que se nos gobierne, se debe aceptar racionalmente obedecer todas las leyes que ese Gobierno apruebe. De la misma manera, las leyes que imponga un gobierno exterior como una fuerza de ocupaci√≥n carecen de legitimidad.[93]‚Äč[100]‚Äč El derecho de rebeli√≥n no es coherente porque el Estado es "la encarnaci√≥n de todo derecho".[94]‚Äč[95]‚Äč Sin embargo, Kant permiti√≥ cierto tipo de pasivos desobediencia civil y tampoco rechaz√≥ el apoyo de actos revolucionarios, pues el progreso a largo plazo producir√° en mayor parte acciones violentas e injustas como guerras. El propio Kant apoy√≥ como espectador la Revoluci√≥n Francesa, no porque sea leg√≠tima (algo que √©l cre√≠a), sino porque tiene como objetivo la creaci√≥n de una constituci√≥n civil, cuyos ciudadanos tienen obligaci√≥n de obedecer como al antiguo r√©gimen.[94]‚Äč Kant propuso que todo gobierno deber√≠a ser republicano,[101]‚Äč[102]‚Äč entendido como "principio pol√≠tico de la separaci√≥n entre el poder ejecutivo del gobierno y el poder legislativo"[98]‚Äč y "un sistema representativo del pueblo, que pretende, en nombre del pueblo y mediante la uni√≥n de todos los ciudadanos, cuidar de sus derechos a trav√©s de delegados".[19]‚Äč Como la mayor√≠a de los escritores de la √©poca, distingui√≥ tres formas de gobierno, es decir, democracia, aristocracia y monarqu√≠a, con el gobierno mixto como la forma m√°s ideal de ello.[103]‚Äč Se opuso a la "democracia" o democracia directa, creyendo que el gobierno de la mayor√≠a amenaza la libertad individual. Afirm√≥ que la democracia es un despotismo, porque establece un poder ejecutivo en el que "todos" deciden a favor o en contra de alguien que no est√° de acuerdo; es decir, que "todos, que no son todos, deciden, y esto es una contradicci√≥n de la voluntad general consigo misma y con la libertad".[19]‚Äč Acept√≥ el sufragio censitario, oponi√©ndose al sufragio universal y femenino.[104]‚Äč[105]‚Äč La filosof√≠a pol√≠tica de Kant, siendo esencialmente una doctrina legal, define el Estado como la uni√≥n de hombres bajo la ley. El Estado est√° constituido por leyes que son necesarias a priori porque se derivan del concepto mismo de ley. "Un r√©gimen no puede ser juzgado por ning√ļn otro criterio ni se le pueden asignar otras funciones, que no sean las propias del orden legal como tal".[88]‚Äč[101]‚Äč Kant afirma que ning√ļn principio legislativo universalmente v√°lido puede basarse en la felicidad, porque "hace imposible todo principio fijo, de manera que la felicidad nunca podr√° ser el principio adecuado de una legislaci√≥n".[93]‚Äč Cuestionando la posici√≥n tomada por Plat√≥n, dice Kant: "No hay que esperar que los reyes filosofen ni que los fil√≥sofos sean reyes, como tampoco hay que desearlo porque la posesi√≥n del poder da√Īa inevitablemente el libre juicio de la raz√≥n. Pero es imprescindible para ambos que los reyes, o los pueblos soberanos (que se gobiernan a s√≠ mismos por leyes de igualdad), no dejen desaparecer o acallar a la clase de los fil√≥sofos, sino que los dejen hablar p√ļblicamente para aclaraci√≥n de sus asuntos, pues la clase de los fil√≥sofos, incapaz de bander√≠a y alianzas de club por su propia naturaleza, no es sospechosa de difundir una propaganda".[106]‚Äč Tampoco el gobierno debe obligar a ser felices. Lo √ļnico que har√≠a el Estado si se basa en la felicidad, ser√≠a aportar protecci√≥n f√≠sica, la cual no atender√≠a el bienestar general del pueblo. Lo que es crucial, en cambio, es que el Estado asegure la libertad del pueblo dentro de la ley.[19]‚Äč Kant se√Īala que la felicidad solo se encuentra cuando existe una Constituci√≥n s√≥lida, lo cual corresponde al Estado. En su Teor√≠a y pr√°ctica afirma el primer principio del Derecho romano: ¬ęla salvaci√≥n del pueblo es ley suprema¬Ľ (Salus publica suprema civitatis lex est).[107]‚Äč[108]‚Äč El Estado conserva su valor y autoridad, pero el bienestar p√ļblico exige la prioridad en esa Constituci√≥n legal que garantiza a cada persona su libertad dentro de la ley.[93]‚Äč En Paz perpetua, Kant enumera una serie de condiciones que consider√≥ necesarias para poner fin a las guerras y la creaci√≥n de una paz duradera que inclu√≠a un mundo de rep√ļblicas constitucionales. Su teor√≠a republicana cl√°sica se extendi√≥ en la Metaf√≠sica de las costumbres.[109]‚Äč Kant escribi√≥ que los gobiernos tienen dos series de deberes: Proteger los derechos y las libertades del pueblo, por justicia; y promover su felicidad, en tanto pueda hacerse sin menoscabo de los derechos y las libertades.[93]‚Äč Kant sostuvo que la misma competencia econ√≥mica crear√≠a un espacio de libertad y que el esp√≠ritu del comercio (Handelsgeist) se apoderar√≠a de todos los pueblos.[20]‚Äč Cre√≠a que el inter√©s individualista de la econom√≠a burguesa exigir√≠a el respeto a la libertad y, por lo tanto, la pacificaci√≥n de los diversos Estados. Kant era un optimista sobre un futuro progreso legal y moral de la raz√≥n ilustrada. Su teor√≠a cr√≠tica de la sociedad exig√≠a a partir de una emancipaci√≥n del individuo que con su raz√≥n propicia ese determinado cambio social. De ah√≠ que Kant anticipaba el camino a Karl Marx.[20]‚Äč Los escritos de Kant sobre filosof√≠a de la historia forman tan solo una parte menor de su amplia producci√≥n. Sin embargo, su impacto ser√° importante, especialmente por su influencia sobre las filosof√≠as de la historia de pensadores posteriores de gran importancia, como Marx y Hegel. El aporte decisivo de Kant a la filosof√≠a de la historia es su Idea para una historia universal en clave cosmopolita (Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltb√ľrgerlicher Absicht) de 1784. La concepci√≥n hist√≥rica de Kant est√° inspirada por la idea aristot√©lica de la fisis, es decir, por la concepci√≥n de una naturaleza de las cosas, una esencia que se despliega y que contiene en s√≠ tanto la necesidad como las leyes b√°sicas del desarrollo. Se trata de la idea de una potencialidad (potentia) que, a trav√©s de su propio proceso natural de desarrollo (fisis), llega a hacerse realidad o actualidad (actus). De esta manera se alcanza la entelequia o fin del desarrollo. Kant transformar√° esta idea en la base de una visi√≥n progresiva de la historia totalmente ajena al pensamiento griego cl√°sico. Seg√ļn Kant, una ley inmanente del progreso, dictada por la necesidad de la naturaleza de alcanzar sus fines, rige la historia aparentemente absurda y antojadiza de la especie humana, elev√°ndola sucesivamente ‚Äúdesde el nivel inferior de la animalidad hasta el nivel supremo de la humanidad‚ÄĚ.[110]‚Äč La tarea del fil√≥sofo es, justamente, ‚Äúdescubrir en ese absurdo decurso de las cosas humanas una intenci√≥n de la Naturaleza, a partir de la cual sea posible una historia de criaturas tales que, sin conducirse con arreglo a un plan propio, s√≠ lo hagan conforme a un determinado plan de la Naturaleza‚ÄĚ.[111]‚Äč Seg√ļn Kant, el hombre comparte, como especie, el destino teleol√≥gico o determinado por su fin que Arist√≥teles vio como la ley de desarrollo de todo lo natural: ‚ÄúTodas las disposiciones naturales de una criatura est√°n destinadas a desarrollarse alguna vez completamente y con arreglo a un fin [‚Ķ] En el hombre aquellas disposiciones naturales, que tienden al uso de la raz√≥n, deben desarrollarse por completo en la especie, mas no en el individuo‚ÄĚ.[112]‚Äč Esta es la fuerza que act√ļa entre bastidores con el fin de desplegar todas las potencialidades humanas, y los individuos o los pueblos no son m√°s que sus instrumentos inconscientes: ‚ÄúPoco imaginan los hombres (en tanto que individuos e incluso como pueblos) que, al perseguir cada cual su propia intenci√≥n seg√ļn su parecer y a menudo en contra de los otros, siguen sin advertirlo, como un hilo conductor, la intenci√≥n de la Naturaleza, que les es desconocida, y trabajan en pro de la misma‚ÄĚ.[113]‚Äč Esta idea de una fuerza oculta que act√ļa como motor e ‚Äúhilo conductor‚ÄĚ de una historia, cuyo verdadero sentido no es comprendido por sus protagonistas directos no es sino una ‚Äúnaturalizaci√≥n aristot√©lica‚ÄĚ de la idea de la Providencia y ser√° central tanto en la visi√≥n de la historia de Hegel como en la de Marx. Hegel reemplazar√° las leyes de la naturaleza de Kant por las de la l√≥gica o raz√≥n y Marx pondr√° a las fuerzas productivas en su lugar, pero la estructura mental dise√Īada por Kant permanecer√°, en su esencia, intacta. Ahora bien, el parentesco entre estos tres pensadores va mucho m√°s all√° de esto. Kant concibe tambi√©n la historia como un proceso tri√°dico o dividido en tres fases, que va desde el estado de animalidad, pasando por un largo desarrollo lleno de dolor, conflictos y luchas hasta llegar al fin de la historia, que ser√° un estado de perfecci√≥n que el mismo Kant define como quiliasmo, que no es sino el sin√≥nimo de ra√≠z griega de milenio (el Reino de Cristo sobre la Tierra que, seg√ļn el Apocalipsis b√≠blico, durar√° mil a√Īos): ‚ÄúSe puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecuci√≥n de un plan oculto de la Naturaleza para llevar a cabo una constituci√≥n interior y ‚Äďa tal fin‚Äď exteriormente perfecta, como el √ļnico Estado en el que puede desarrollar plenamente todas sus disposiciones en la humanidad [‚Ķ] Como se ve, la filosof√≠a tambi√©n puede tener su quiliasmo‚ÄĚ.[114]‚Äč En un pasaje de otra obra, Kant se expresa de una forma a√ļn m√°s cargada de simbolismo milenarista: ¬ęCuando la especie humana haya alcanzado su pleno destino y su perfecci√≥n m√°s alta posible, se constituir√° el Reino de Dios sobre la tierra¬Ľ.[115]‚Äč De lo hasta aqu√≠ dicho ser√≠a, sin embargo, un serio error sacar la conclusi√≥n de que el gran fil√≥sofo de K√∂nigsberg hubiese sido un pensador milenarista en el verdadero sentido militante y revolucionario de la palabra. Para ello le faltan muchos de los elementos m√°s esenciales y din√°micos del pensamiento milenarista, tal como se estructuraba en el pensamiento medioeval o se estructurar√° en el marxismo venidero. El anuncio del milenio es algo distante en Kant, casi te√≥rico. Siempre que proclama su fe en un Estado venidero de perfecci√≥n o quiliasmo, agrega frases como la siguiente: ‚Äúsi bien solo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos‚ÄĚ. La adhesi√≥n a lo que el mismo Kant en otro escrito caracteriza como ‚Äúla concepci√≥n quili√°stica de la historia‚ÄĚ[116]‚Äč va unida a una sobria y a veces sombr√≠a descripci√≥n de la situaci√≥n y posibilidades actuales del hombre y, m√°s importante a√ļn, sobre su naturaleza esencialmente imperfecta, tal como nos lo recuerda su famosa frase sobre el madero torcido del cual est√° hecho lo humano y del cual nada recto puede tallarse. El de Kant no es, por tanto, m√°s que un ‚Äúutopismo light‚ÄĚ, suave y lejano, una premisa metodol√≥gica m√°s que otra cosa, y por ello incapaz de despertar las esperanzas y energ√≠as revolucionarias de sus contempor√°neos. Sin embargo, su herencia no tardar√≠a en evolucionar hacia la actualizaci√≥n (con Hegel) y el intento de realizaci√≥n revolucionaria (con Marx) del sue√Īo de una realizaci√≥n plena de las potencialidades humanas en una sociedad sin conflictos ni contradicciones. En el mismo sentido faltan en Kant los componentes esenciales de los mitos movilizadores centrales del milenarismo y las utop√≠as revolucionarias en torno a una ‚ÄúEdad de Oro‚ÄĚ perdida y a una especie de para√≠so venidero. A la famosa Edad de Oro le dedica todo un ensayo en 1786 titulado Probable inicio de la historia humana (Muthma√ülicher Anfang der Menschengeschichte), calific√°ndola all√≠ de un ‚Äúespectro‚ÄĚ que solo sirve para alentar el ‚Äúvano anhelo‚ÄĚ de su restauraci√≥n. El comienzo de la historia es para Kant algo tan alejado de toda quimera como lo es la pura y bruta animalidad. La verdadera historia ‚Äďla historia de la lenta y dif√≠cil humanizaci√≥n del hombre, es decir, de su autoconstituci√≥n en un ser moral y libre‚Äď comienza con el primer paso desde esta animalidad hacia la moralidad o, lo que es lo mismo, con la irrupci√≥n de la libertad, que saca al hombre de la existencia meramente instintiva propia del estado puro de naturaleza. Pero con la libertad llega no solo el bien, sino tambi√©n el mal[117]‚Äč y, seg√ļn la enumeraci√≥n de Kant, ‚Äúla discordia‚ÄĚ, ‚Äúla propiedad del suelo‚ÄĚ, ‚Äúla desigualdad entre los hombres, ‚Äúel constante peligro de guerra‚ÄĚ, ‚Äúla m√°s abyecta esclavitud‚ÄĚ y ‚Äúlos vicios‚ÄĚ. Tan desolador es este panorama que Kant, en el mismo ensayo, debe hacer grandes esfuerzos para combatir aquel ‚Äúdescontento con la Providencia‚ÄĚ y la desesperanza a que toda esta evidencia puede llevar. Finalmente est√°, si bien ‚Äúen un horizonte muy lejano‚ÄĚ, el ‚Äúfin final‚ÄĚ de la historia y de la naturaleza humana, el estado de perfecci√≥n o el Reino de Dios sobre la tierra, pero la descripci√≥n de Kant del mismo es un verdadero anticl√≠max: se trata de la moralidad y la legalidad del hombre que vive de acuerdo con el imperativo categ√≥rico y ata definitivamente su animalidad con las cadenas de una conducta moral voluntariamente asumida. Esto est√°, obviamente, a a√Īos luz de los sue√Īos mesi√°nicos de la mayor√≠a de los partidarios m√°s ut√≥picos de la idea del progreso acerca del advenimiento de una sociedad de total libertad, hermandad y comunidad. Nada hay en Kant que de manera alguna se acerque al delirio de los ‚Äúesp√≠ritus libres‚ÄĚ del milenarismo medieval, al ‚Äúhombre nuevo‚ÄĚ del comunismo venidero o al sue√Īo nazi del Tercer Reich como una comunidad superior sobre la base de una ‚Äúraza superior‚ÄĚ. Kant imparti√≥ clases sobre antropolog√≠a, el estudio de la naturaleza humana, durante veintitr√©s a√Īos y medio.[118]‚Äč Fue una de las primeras personas de su tiempo en introducir la antropolog√≠a como un √°rea de estudio intelectual, mucho antes de que el campo ganara popularidad, y se considera que sus textos han avanzado en el campo. Su punto de vista fue influyente en las obras de fil√≥sofos posteriores, como Martin Heidegger y Paul Ricoeur. Su obra Antropolog√≠a en sentido pragm√°tico se public√≥ en 1798 (este fue el tema de la disertaci√≥n secundaria de Michel Foucault para su habilitaci√≥n, Una lectura de Kant).[119]‚Äč[120]‚Äč[121]‚Äč Kant tambi√©n fue el primero en sugerir el uso de un enfoque de dimensionalidad para la diversidad humana. Analiz√≥ la naturaleza de los cuatro temperamentos de Hip√≥crates - Galeno y los traz√≥ en dos dimensiones: (1) "activaci√≥n", o aspecto energ√©tico del comportamiento, y (2) "orientaci√≥n sobre la emocionalidad".[122]‚Äč Los col√©ricos fueron descritos como emocionales y en√©rgicos; los flem√°ticos como equilibrados y d√©biles; los sangu√≠neos como equilibrados y en√©rgicos, y los melanc√≥licos como emocionales y d√©biles. Estas dos dimensiones reaparecieron en todos los modelos posteriores de temperamento y rasgos de personalidad (ver Teor√≠a de los cuatro temperamentos). Kant consider√≥ la antropolog√≠a en dos categor√≠as amplias: (1) el enfoque fisiol√≥gico, al que se refiri√≥ como "lo que la naturaleza hace del ser humano"; y (2) el enfoque pragm√°tico, que explor√≥ las cosas que un ser humano "puede y debe hacer de s√≠ mismo".[123]‚Äč Kant analiza la naturaleza subjetiva de las cualidades y experiencias est√©ticas en Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (1764). La contribuci√≥n de Kant a la teor√≠a est√©tica se desarrolla en la Cr√≠tica del juicio (1790), donde investiga la posibilidad y el estatus l√≥gico de los "juicios de gusto". En la "Cr√≠tica del juicio est√©tico", la primera divisi√≥n importante de la Cr√≠tica del juicio, Kant us√≥ el t√©rmino "est√©tico" de una manera que, seg√ļn el estudioso W. H. Walsh, difiere de su sentido moderno.[134]‚Äč En la Cr√≠tica de la raz√≥n pura, para notar diferencias esenciales entre juicios de gusto, juicios morales y juicios cient√≠ficos, Kant abandon√≥ el t√©rmino "est√©tico" como "designaci√≥n de la cr√≠tica del gusto", se√Īalando que los juicios de gusto nunca podr√≠an ser "dirigidos" por "leyes a priori".[135]‚Äč Despu√©s de A. G. Baumgarten, quien escribi√≥ Aesthetica (1750-1758),[136]‚Äč Kant fue uno de los primeros fil√≥sofos en desarrollar e integrar la teor√≠a est√©tica en un sistema filos√≥fico unificado y completo, utilizando ideas que jugaron un papel integral en toda su filosof√≠a.[137]‚Äč En el cap√≠tulo "Anal√≠tica de lo bello" de la Cr√≠tica del juicio, Kant afirma que la belleza no es una propiedad de una obra de arte o de un fen√≥meno natural, sino que es la conciencia del placer que acompa√Īa al 'juego libre' de la imaginaci√≥n y la comprensi√≥n. Aunque parezca que estamos usando la raz√≥n para decidir qu√© es bello, el juicio no es un juicio cognitivo,[138]‚Äč "y, en consecuencia, no es l√≥gico, sino est√©tico" (¬ß 1). Un juicio puro de gusto es subjetivo, ya que se refiere a la respuesta emocional del sujeto y no se basa m√°s que en la estima por un objeto en s√≠: es un placer desinteresado, y sentimos que los juicios puros de gusto (es decir, juicios de belleza), reclaman validez universal (¬ß¬ß 20-22). Es importante se√Īalar que esta validez universal no se deriva de un concepto determinado de belleza, sino del sentido com√ļn (¬ß40). Kant tambi√©n cre√≠a que un juicio de gusto comparte caracter√≠sticas comprometidas con un juicio moral: ambos son desinteresados y los consideramos universales. En el cap√≠tulo "Anal√≠tica de lo sublime", Kant identifica lo sublime como cualidad est√©tica que, como la belleza, es subjetiva, pero a diferencia de la belleza se refiere a una relaci√≥n indeterminada entre las facultades de la imaginaci√≥n y de la raz√≥n, y comparte el car√°cter de los juicios morales en el uso de la raz√≥n. El sentimiento de lo sublime, dividido en dos modos distintos (el matem√°tico y el din√°mico sublime), describe dos momentos subjetivos que se refieren a la relaci√≥n de la facultad de la imaginaci√≥n con la raz√≥n. Algunos comentaristas[139]‚Äč argumentan que la filosof√≠a cr√≠tica de Kant contiene un tercer tipo de lo sublime, lo sublime moral, que es la respuesta est√©tica a la ley moral o una representaci√≥n, y un desarrollo de lo sublime "noble" en la teor√≠a de Kant de 1764. Lo sublime matem√°tico resulta del fracaso de la imaginaci√≥n para comprender los objetos naturales que parecen ilimitados y sin forma, o que parecen "absolutamente grandiosos" (¬ß¬ß 23-25). Este fracaso imaginativo se recupera luego a trav√©s del placer de la afirmaci√≥n de la raz√≥n del concepto de infinito. En este movimiento, la facultad de la raz√≥n se muestra superior a nuestro ser sensible falible (¬ß¬ß 25-26). En lo sublime din√°mico existe la sensaci√≥n de aniquilaci√≥n del yo sensible cuando la imaginaci√≥n trata de comprender un vasto poder. Este poder de la naturaleza nos amenaza pero a trav√©s de la resistencia de la raz√≥n a una aniquilaci√≥n tan sensible, el sujeto siente un placer y un sentido de la vocaci√≥n moral humana. Esta apreciaci√≥n del sentimiento moral a trav√©s de la exposici√≥n a lo sublime ayuda a desarrollar el car√°cter moral. La noche es sublime, el d√≠a es bello. En la calma de la noche estival, cuando la luz temblorosa de las estrellas atraviesa las sombras pardas y la luna solitaria se halla en el horizonte, las naturalezas que posean un sentimiento de lo sublime ser√°n poco a poco arrastradas a sensaciones de amistad, de desprecio del mundo y de eternidad. El brillante d√≠a infunde una activa diligencia y un sentimiento de alegr√≠a. Lo sublime, conmueve; lo bello, encanta. La expresi√≥n del hombre, dominado por el sentimiento de lo sublime, es seria; a veces fija y asombrada. Lo sublime presenta a su vez diferentes caracteres. A veces le acompa√Īa cierto terror o tambi√©n melancol√≠a, en algunos casos meramente un asombro tranquilo, y en otros un sentimiento de belleza extendida sobre una disposici√≥n general sublime. A lo primero denomino lo sublime terror√≠fico, a lo segundo lo noble, y a lo √ļltimo lo magn√≠fico. Una soledad profunda es sublime, pero de naturaleza terror√≠fica.[140]‚ÄčKant desarroll√≥ una distinci√≥n entre un objeto de arte como valor material sujeto a las convenciones de la sociedad y la condici√≥n trascendental del juicio del gusto como valor "refinado" en su Idea para una historia universal en clave cosmopolita (1784). En la Tesis IV y V de esa obra identific√≥ todo el arte como los "frutos de la insociabilidad" debido al "antagonismo de los hombres en la sociedad"[141]‚Äč y, en la Tesis VII, afirm√≥ que si bien tal propiedad material es indicativa de un estado civilizado, solo el ideal de moralidad y la universalizaci√≥n del valor refinado a trav√©s de la mejora de la mente "pertenece a la cultura".[142]‚Äč En el comienzo del cap√≠tulo IV de Lo bello y lo sublime, Kant us√≥ estos dos conceptos en los pueblos europeos, diciendo que: ¬ęEntre los pueblos de nuestra parte del mundo, son, en mi opini√≥n, los italianos y franceses los que m√°s se distinguen de los dem√°s por el sentimiento de lo bello, y los alemanes, ingleses y espa√Īoles, los que m√°s sobresalen en el de lo sublime¬Ľ.[143]‚Äč Tambi√©n Kant afirm√≥ la contemplaci√≥n est√©tica de la violencia pol√≠tica de camaradas en lucha, como El Terror franc√©s, desde una distancia prudencial.[144]‚Äč[145]‚Äč Tambi√©n Kant desarroll√≥ una teor√≠a del humor (¬ß 54) que se ha interpretado como una "teor√≠a de la incongruencia". Ilustr√≥ su teor√≠a contando tres chistes narrativos en la Cr√≠tica del juicio. Kant cont√≥ muchos m√°s chistes a lo largo de sus conferencias y escritos.[146]‚Äč Kant critic√≥ la religi√≥n de su tiempo pero no era ateo, sino que afirm√≥ que no es posible tener un conocimiento cient√≠fico de Dios pero s√≠ uno que denomina como ‚Äúfe racional‚ÄĚ.[147]‚Äč[148]‚Äč[149]‚Äč Diferenci√≥ el de√≠smo y el te√≠smo con su distinci√≥n entre "teolog√≠a trascendental" ( el ‚Äúreconocimiento de Dios mediante conceptos de raz√≥n pura‚ÄĚ) y "teolog√≠a natural".[150]‚Äč Los cr√≠ticos han puesto en evidencia la relaci√≥n entre la concepci√≥n religiosa de Kant y el de√≠smo[151]‚Äč mientras que otros autores han demostrado que la religi√≥n moral de Kant se mueve desde el de√≠smo al te√≠smo.[22]‚Äč[152]‚Äč Seg√ļn K. Jaspers y G. Rohrmoser, la filosof√≠a de la religi√≥n de Kant no es sino la respuesta: ¬ę¬ŅQu√© es lo que puedo esperar?¬Ľ.[20]‚Äč Stephen Richard Palmquist interpreta que todo el sistema filos√≥fico de Kant tiene una orientaci√≥n "teoc√©ntrica", que proporciona la base para una religi√≥n y teolog√≠a que apunta a un cristianismo "peculiar y m√°s secularizado".[153]‚Äč En Kant's Critical Religion, Palmquist rastrea las ra√≠ces del panente√≠smo a la filosof√≠a de la religi√≥n de Kant.[154]‚Äč En su etapa precr√≠tica, Kant argument√≥ a favor de la existencia de Dios con su concepci√≥n de Dios, similar a la de Leibniz y Wolff, como ser todo suficiente (allgenugsam), fundamento de lo contingente. En la Nueva Elucidaci√≥n, el argumento consiste en la afirmaci√≥n de que "nada puede concebirse como posible a menos que lo que sea real en cada concepto posible exista y, de hecho, exista absolutamente necesariamente".[150]‚Äč En su obra El √ļnico fundamento posible de una demostraci√≥n de la existencia de Dios (Der einzig m√∂gliche Beweisgrund zu einer Demonstration des Daseins Gottes). Kant clasific√≥ los argumentos de la existencia de Dios seg√ļn la estructura argumentativa: ontol√≥gico (basado en el concepto a priori de Dios como "el ser m√°s real", ens realissimum, sujeto de todos los predicados), cosmol√≥gico (basado en la necesidad de ser causa de todo lo existente) y f√≠sico-teleol√≥gico (basado en la evidencia de dise√Īo en el orden del mundo).[155]‚Äč En su Cr√≠tica de la raz√≥n pura, Kant afirm√≥ que ning√ļn argumento exitoso a favor de la existencia de Dios surge √ļnicamente de la raz√≥n y critic√≥ a cada uno de los argumentos, sosteniendo que no proporcionan una ruta demostrativa segura para una afirmaci√≥n de Dios.[68]‚Äč[156]‚Äč[157]‚Äč Enfatiz√≥ adem√°s que la existencia no es un predicado real.[158]‚Äč "Cien t√°leros reales", dijo Kant, "no poseen en absoluto mayor contenido que cien t√°leros posibles".[159]‚Äč Luego, se ha de salir del concepto si se quiere atribuirle existencia al objeto.[156]‚Äč Respecto al problema del mal, Kant escribi√≥ en su ensayo Sobre el fracaso de todo ensayo filos√≥fico en la Teodicea (√úber das Misslingen aller philosophischen Versuche in der Theodizee) que la raz√≥n por la que todas las posibles teodiceas fallan es porque que "la sabidur√≠a moral de Dios es completamente a priori y no puede basarse en absoluto en la experiencia de lo que sucede en el mundo", por lo que no se puede probar como una certeza apod√≠ctica. No obstante, Kant agreg√≥ que tampoco hay base para una antiteodicea exitosa y que es posible que exista una teodicea filos√≥fica exitosa.[160]‚Äč[161]‚Äč Por lo tanto, la teodicea, al igual que las cuestiones religiosas en general, resulta ser una cuesti√≥n de fe. En ¬ŅQu√© es la ilustraci√≥n?, Kant expres√≥ que "todav√≠a falta mucho para que los hombres, tal como est√°n las cosas, considerados en su conjunto, puedan ser capaces o est√©n en situaci√≥n de servirse bien y con seguridad de su propio entendimiento sin la gu√≠a de otro en materia de religi√≥n".[98]‚Äč En su Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica, en lugar de probar la existencia de Dios, Kant intentaba demostrar que todo pensamiento moral requiere la suposici√≥n de que Dios existe.[162]‚Äč Kant argument√≥ que la ley moral requiere justicia, "felicidad proporcional a la virtud" y solo la Dios puede asegurar esto en una vida futura.[17]‚Äč Acept√≥ que no est√° dentro del poder de los humanos lograr el summum bonum, porque no podemos asegurar que la virtud siempre conduzca a la felicidad, por lo que debe haber un poder superior que tenga el poder de crear una vida despu√©s de la muerte donde la virtud pueda ser recompensada por felicidad.[163]‚Äč En La religi√≥n dentro de los l√≠mites de la raz√≥n pura (Die Religion innerhalb der Grenzen der blo√üen Vernunft) Kant realiza una aguda cr√≠tica del fen√≥meno religioso reivindicando su importancia en la moral, reduciendo lo religioso a la raz√≥n pura, la religi√≥n (esta al cristianismo) a la moral (ver: Argumento moral).[164]‚Äč[165]‚Äč[147]‚Äč Tambi√©n sostuvo que el servicio no-moral a Dios todav√≠a puede cumplir una funci√≥n √ļtil, siempre que lo interpretemos indirectamente, como un medio.[166]‚Äč Palmquist argumenta que Kant no intenta reducir la religi√≥n a moralidad, sino elevar la moralidad al nivel de la religi√≥n: la fe religiosa es necesaria para cumplir necesidad de una raz√≥n que limita significativamente la capacidad de los seres humanos para ser buenos a menos que recurran a la ayuda divina.[167]‚Äč Esta obra fue controvertida y el emperador le orden√≥ a Kant en abstenerse de tratar temas religiosos.[38]‚Äč En su obra p√≥stuma ¬ŅCu√°les son los progresos reales que la metaf√≠sica ha realizado en Alemania desde los tiempos de Leibniz y Wolff?, Kant analiza su doctrina teol√≥gica en tres dogmas de fe que pueden apoyarse racionalmente: Dios es causa de todo bien en el mundo; la armon√≠a del plan de Dios; y la inmortalidad humana.[168]‚Äč Kant distingu√≠a el pensamiento religioso de las tradiciones religiosas modernas, que se preocupaba por la naturaleza de Dios, del pensamiento religioso deformado de las supersticiones primitivas. Ambos enfoques equivalen esencialmente a realizar "magia; en la medida en que ambos intentan controlar lo que sucede" en el mundo "de una manera que se encuentra m√°s all√° de los l√≠mites de los poderes humanos.[166]‚Äč No obstante, Kant llam√≥ a la religi√≥n primitiva con el t√©rmino "fetiche", acu√Īado por Charles de Brosses, que describe la forma en la que los humanos se proyectan asimismo en el mundo de los objetos hechos por el hombre.[166]‚Äč[169]‚Äč Tambi√©n compar√≥ el catolicismo con el fetichismo de las religiones primitivas.[170]‚Äč Sostuvo que la raz√≥n te√≥rica debe mantener una "distancia respetuosa" de las afirmaciones acerca de milagros.[148]‚Äč Varios fil√≥sofos han utilizado "argumentos trascendentales" en el que se parte de una conclusi√≥n que ya aceptada y se infiere las premisas en que se funda la conclusi√≥n para demostrar la existencia de Dios.[171]‚Äč[172]‚Äč Durante su propia vida, se prest√≥ mucha atenci√≥n cr√≠tica a su pensamiento. Kant influy√≥ en Reinhold, Fichte, Schelling, Hegel y Novalis durante las d√©cadas de 1780 y 1790. La escuela de pensamiento conocida como idealismo alem√°n se desarroll√≥ a partir de sus escritos. Los idealistas alemanes Fichte y Schelling, por ejemplo, trataron de llevar nociones tradicionales cargadas "metaf√≠sicamente" como "lo Absoluto", "Dios" y "Ser" al alcance del pensamiento cr√≠tico de Kant. Al hacerlo, los idealistas alemanes intentaron revertir la opini√≥n de Kant de que no podemos saber lo que no podemos observar. Arthur Schopenhauer estuvo tambi√©n fuertemente influenciado por el idealismo trascendental de Kant. Los tratados √©ticos tambi√©n influyeron en pensadores contempor√°neos como J√ľrgen Habermas, Karl Popper, John Rawls, Jacques Lacan y Thomas Nagel. La influencia de Kant tambi√©n se ha extendido a las ciencias sociales como en la sociolog√≠a de Max Weber, la psicolog√≠a de Jean Piaget y Carl Gustav Jung,[173]‚Äč[174]‚Äč y la ling√ľ√≠stica de Noam Chomsky. Michel Foucault tambi√©n estuvo muy influenciado por la noci√≥n de "cr√≠tica" kantiana y escribi√≥ varios art√≠culos sobre Kant para repensar la Ilustraci√≥n como una forma de "pensamiento cr√≠tico".[175]‚Äč Los breves comentarios de Kant sobre las matem√°ticas (donde las verdades matem√°ticas eran formas de conocimiento sint√©tico a priori, lo que significa que son necesarias y universales, pero conocidas a trav√©s de la intuici√≥n)[176]‚Äč influyeron en la escuela matem√°tica conocida como intuicionismo, un movimiento en la filosof√≠a de las matem√°ticas opuesto al formalismo de Hilbert, y al logicismo de Frege y Bertrand Russell.[177]‚Äč En los √ļltimos a√Īos, se ha renovado el inter√©s por la teor√≠a de la mente de Kant desde el punto de vista de la l√≥gica formal y la inform√°tica.[178]‚Äč Especialmente digno de menci√≥n es el trabajo del investigador de inteligencia artificial Richard Evans sobre la formalizaci√≥n de la teor√≠a de la cognici√≥n de Kant en la subsidiaria de inteligencia artificial de Google, DeepMind.[179]‚Äč L√≥gicos como Gottlob Frege, Kurt G√∂del, Willard Van Orman Quine y Saul Kripke rechazaron todas las premisas de la l√≥gica de Kant como fundamentadas en la metaf√≠sica. William y Martha Kneale tambi√©n han se√Īalado que fue Kant ¬ęcon su trascendentalismo quien inici√≥ la curiosa mezcla de metaf√≠sica y epistemolog√≠a que fue presentada como l√≥gica por Hegel y los otros fil√≥sofos del siglo XIX¬Ľ.[180]‚Äč El pilar fundamental del idealismo trascendental de Kant, es decir, que el espacio y el tiempo son condiciones puras pero subjetivas a priori de la percepci√≥n humana, colaps√≥ con el advenimiento de la f√≠sica cu√°ntica moderna y fue "refutado". Por otro lado, Grete Hermann, sostuvo que la filosof√≠a kantiana se volvi√≥ m√°s indispensable y llevada a sus consecuencias m√°s radicales.[181]‚Äč El trabajo de Kant sobre las matem√°ticas y el conocimiento sint√©tico a priori tambi√©n es citado por el f√≠sico te√≥rico Albert Einstein como una influencia temprana en su desarrollo intelectual, que luego critic√≥ duramente y rechaz√≥.[182]‚Äč Einstein dijo una vez expl√≠citamente que "si uno no quiere afirmar que la teor√≠a de la relatividad va en contra de la raz√≥n, no puede retener los conceptos y normas a priori del sistema de Kant".[183]‚Äč La √©tica de Kant no est√° exenta de cr√≠ticas. As√≠ podemos destacar el aforismo 335 de La gaya ciencia de Nietzsche, en el que, siguiendo la l√≠nea del estilo particular del fil√≥sofo alem√°n, se dice lo siguiente: ¬ę¬ŅC√≥mo? ¬ŅAdmiras el imperativo categ√≥rico en tu interior? ¬ŅEl car√°cter riguroso de tu llamado juicio moral? ¬ŅEste car√°cter "incondicional" del sentimiento que dice: "del mismo modo que yo juzgo, tienen que juzgar todos"? ¬°Admira all√≠ m√°s bien tu ego√≠smo! ¬°Y la ceguera, insignificancia y la falta de pretensiones de tu ego√≠smo! Porque es ego√≠smo, en efecto, sentir el propio juicio como ley universal.¬Ľ[184]‚Äč Nietzsche llam√≥ a la filosof√≠a de Kant ¬ęla filosof√≠a de las puertas traseras¬Ľ por haber eliminado a Dios como verdad pero, a su vez, reintroducirlo como postulado.[185]‚Äč El hecho de que Kant, de alg√ļn modo, "resucite a Dios" en su KPV le valdr√° la s√°tira y la cr√≠tica de muchos otros pensadores que le suceder√≠an, tomando (o no) parte de su pensamiento. A este respecto escribe Heinrich Heine: ¬ęKant ha tomado el cielo por asalto ajusticiando a toda la guarnici√≥n. (...) La misma divinidad, privada de toda demostraci√≥n ha sucumbido. Ya no hay misericordia divina, ni bondad paternalista, ni recompensa futura para las privaciones actuales (...) Y el viejo Lampe, afligido espectador de semejante cat√°strofe, deja caer su paraguas mientras le corren por el rostro gruesas l√°grimas y sudor de angustia. Esto logra enternecer a Kant y demuestra que no solamente es un gran fil√≥sofo, sino un hombre bueno. Reflexiona y se dice allegando a partes iguales generosidad e iron√≠a: "es preciso que Lampe tenga un Dios, sin lo cual no puede ser feliz el pobre hombre. As√≠ pues, quiero con toda sinceridad que nuestra raz√≥n pr√°ctica garantice la existencia de Dios"¬Ľ.[186]‚Äč De modos similares reaccionar√°n Schopenhauer o Freud, cuyos testimonios (al igual que el de Heine) se recogen y son extra√≠dos de Kant: entre la pol√≠tica y la moral de R. Aramayo (Alianza, Madrid, 2018). Para Gustavo Bueno, Kant era un ¬ęingenuo trascendental¬Ľ y un ¬ęcura laico¬Ľ.[106]‚Äč Hegel critic√≥ la √©tica kantiana por no proveer suficientes detalles concretos en su teor√≠a moral para afectar la toma de decisiones y por negar la naturaleza humana.[187]‚Äč Schopenhauer argument√≥ que la √©tica deber√≠a intentar describir c√≥mo se comportan las personas y critic√≥ a Kant por ser normativo.[188]‚Äč John Stuart Mill argument√≥ que las leyes morales kantianas est√°n justificadas en principios utilitaristas.[189]‚Äč Michel Onfray sostiene que la filosof√≠a kantiana no permite en ning√ļn caso la desobediencia al deber, demostrando as√≠ que el sistema √©tico de Kant es compatible con la obediencia ciega de un genocida.[190]‚Äč[191]‚Äč Pensamientos sobre la verdadera estimaci√≥n de las fuerzas vivas (Gedanken von der wahren Sch√§tzung der lebendigen Kr√§fte) (1747). 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Madrid, Alianza, 1992; edic. de Atilano Dom√≠nguez (ISBN 84-206-0584-0). Incluye: Breve bosquejo de unas meditaciones sobre el fuego (1755), Uso de la metaf√≠sica unida con la geometr√≠a en la filosof√≠a natural, cuyo primer bosquejo contiene la monadolog√≠a f√≠sica (1756), Nueva doctrina del movimiento y del reposo y de las consecuencias con ello ligadas en los primeros principios de la ciencia de la naturaleza (1758), Ensayo para introducir las magnitudes negativas en la filosof√≠a (1763), Sobre el primer fundamento de la distinci√≥n de las regiones dentro del espacio (1768). Obra selecta. Madrid, Editorial Gredos, Biblioteca de Grandes Pensadores: Volumen I. Incluye: Cr√≠tica de la raz√≥n pura, Proleg√≥menos a toda metaf√≠sica futura y Relato de la vida y el car√°cter de Immanuel Kant, por Ludwig Ernst Borowski. {2010, ISBN 978-84-249-0427-2} Volumen II. Incluye: Contestaci√≥n a la pregunta: ¬Ņqu√© es la Ilustraci√≥n?, Idea para una historia universal en clave cosmopolita, Fundamentaci√≥n para una metaf√≠sica de las costumbres, Probable inicio de la historia humana, Cr√≠tica de la raz√≥n pr√°ctica, Cr√≠tica del juicio, En torno al t√≥pico: ¬ęeso vale para la teor√≠a pero no sirve de nada en la pr√°ctica¬Ľ, Sobre un presunto derecho de mentir por filantrop√≠a, El fin de todas las cosas, Hacia la paz perpetua y El conflicto de las facultades. {2010, ISBN 978-84-249-0880-5} El cr√°ter lunar Kant lleva este nombre en su memoria. El asteroide (7083) Kant tambi√©n conmemora su nombre. Portal:Filosof√≠a. Contenido relacionado con Filosof√≠a. Antropolog√≠a filos√≥fica Criticismo Metaf√≠sica Personalismo Autonom√≠a De√≠smo Mentira piadosa Kantismo Neokantismo Arendt, Hannah. Lectures on Kant's Political Philosophy. Chicago, 1981. Aubenque, Pierre. La prudence chez Kant. Revue de M√©taphysique et de Morale, 1975. 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Kant, la experiencia posible y la experiencia imposible Cap√≠tulo del programa televisivo "Filosof√≠a aqu√≠ y ahora" - Canal "Encuentro" Obras de Immanuel Kant: en Elejandria.com (en espa√Īol).

Fuente: Wikipedia

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